La contaminación de los vehículos automotores se ha transformado en un verdadero problema en las grandes ciudades del mundo.

Un estudio de la NASA de 2010 determinó que los automóviles son los principales causantes de la contaminación que genera el cambio climático en el mundo, porque liberan gases de efecto invernadero que ocasionan el calentamiento global.

Ciudades como Beijing, París, Ciudad de México, Madrid, etc., son propensas a sufrir la contaminación del ambiente debido a la cantidad de vehículos que se desplazan por sus calles y avenidas cada hora del día, desplegando al aire los efectos dañinos de los combustibles fósiles.

Es por eso que han debido tomarse medidas radicales para frenar la polución incontrolada que daña severamente a los seres humanos y el medio ambiente, alterando los ecosistemas.

El asunto tenderá a tornarse de suma gravedad para el 2030, cuando se calcula que el tráfico de pasajeros aumentará en un 50%, pues estará en el orden de los 80 mil millones de pasajeros/kilómetros.

Junto con eso, se estima que el volumen de carga crecerá en un 70% en todo el mundo, lo que convertirá a las grandes ciudades en atolladeros impresionantes, semejantes al cuento La autopista del sur, de Julio Cortázar.

En Madrid, el trasegar de vehículos automotores públicos y privados, que se estima en un 70% sin contar el transporte colectivo, motivó que las autoridades pusieran en práctica el Plan de Movilidad Sostenible 2013-2025, para contener los efectos del problema ambiental.

Este plan, como lo establece la estrategia española, “define las grandes orientaciones de la política de movilidad en las ciudades y áreas circundantes con la finalidad de garantizar un equilibrio a largo plazo entre las necesidades de movilidad y el medio ambiente”,

Un plan de esta magnitud es importante porque logra armonizar la movilidad urbana con la naturaleza, al tiempo que aporta ingentes beneficios a los habitantes de las ciudades congestionadas, entre los que se destacan los siguientes:

  • Promueve el consumo de combustibles renovables, como los biocombustibles y otras energías limpias, y en consecuencia disminuye el uso de combustibles fósiles causantes en gran medida de la polución.
  • Disminuye la contribución al efecto invernadero y la contaminación sónica (ruidos, estridencia).
  • Reduce los atascos en las autopistas y avenidas, y por ende el estrés de los conductores.
  • Reduce el tiempo de viaje y los accidentes.
  • Contribuye a la recuperación del espacio público disponible.
  • Al promover el uso de la bicicleta, las caminatas y el ejercicio de los ciudadanos, contribuye a la salud de los habitantes y limpia el medio ambiente.
  • Mejora la calidad de vida de las personas discapacitadas a quienes se les cede el espacio a que tienen derecho.

¿Qué pueden aportar los vehículos eléctricos a la movilidad sostenible?

Por supuesto que uno de los aportes a la movilidad sostenible está en los vehículos eléctricos que eliminan el uso de los combustibles fósiles para dar paso al imperio móvil de la energía eléctrica, que es limpia e infinita.

Los coches eléctricos son “más verdes”, porque no tienen tubo de escape, por lo que no generan emisiones, lo que es un factor que mejora el ambiente y preserva la salud de las personas. Además, las baterías de estos vehículos pueden ser recicladas, lo que contribuye al ahorro.

Los coches eléctricos son de tipo variado; los hay de batería, autonomía extensible y célula de combustible; también están los híbridos enchufables y los de combustión de hidrógeno. Es el coche del futuro hecho presente, porque ya circulan en las calles y avenidas de muchas ciudades.

Aunque su movilidad no se ha extendido como deseáramos, irá creciendo sobre ruedas al paso del tiempo por la necesidad que tenemos los seres humanos de reciclarnos nosotros mismos para salvar al mundo de la contaminación ambiental y del cambio climático que hemos creado con nuestras malas artes.

Solo faltaría que se hicieran asequibles a los ciudadanos, aguas abajo, y que se construyeran suficientes puntos de recarga para sustituir las estaciones de servicio donde surten gasolina los coches del pasado que algún día no serán más que un recuerdo, como esos coches de las películas de gánsteres de los años 30 del siglo XX.

No será fácil, pero ningún plan ambicioso lo es. Por lo pronto, el Ayuntamiento de Madrid ha dado un paso adelante con un presupuesto de 110 millones de euros para ayudar a la movilidad sostenible hasta el 2023, subvencionando la adquisición de coches eléctricos para profesionales y particulares.

También se subvenciona en este proceso la compra de patinetes y bicicletas eléctricas hasta en un 50%.

¿Por qué contaminan menos los coches eléctricos respecto a los de combustión? 

Que los coches eléctricos contaminan menos que los de combustión quedó claro en un estudio hecho por las universidades de Nijmegen, en los Países Bajos, Cambridge y Exeter, en el Reino Unido.

Según la investigación, los autos eléctricos son mejores para el clima que los de gasolina o diésel en el 95% de los países; solo en India, República Checa, Estonia, Polonia y Bulgaria no se produce este efecto, porque en ellos la energía eléctrica se genera sobre la base del carbón, que es uno de los combustibles fósiles.

En Suecia y Francia, por ejemplo, la reducción de emisiones con coches eléctricos es de un 70%, y en el Reino Unido, de 30%, y a medida que las fuentes de energía eléctrica cambien de combustibles fósiles a energías renovables (energías hidroeléctrica, eólica y solar), estos vehículos serán más atractivos para el usuario y más limpios para el ambiente.

El estudio arroja resultados sorprendentes al decir que para el 2050 cada segundo coche en calles y avenidas del mundo será eléctrico, lo que significará una reducción de 1,5 giga toneladas de dióxido de carbono (CO2) que es uno de los gases principales del efecto invernadero.

Otro estudio de la Agencia Europea de Medio Ambiente arrojó el siguiente resultado:

Un auto de gasolina mediano emite 143 gramos de CO2 por kilómetro; uno eléctrico emite un 58% menos; un híbrido, 36% menos. Pero si el coche eléctrico se recargara solo con fuentes de energía renovables, las cifras bajarían drásticamente.

Finalmente, investigadores de la Universidad de Michigan concluyeron en un estudio que los coches eléctricos emiten menos dióxido de carbono que los coches de combustible.

¿Qué impide la adopción masiva de coches eléctricos por parte de la sociedad? 

La transición de coches de combustión a coches eléctricos no será fácil por muchos motivos, especialmente porque la generación de energía limpia en el mundo es una materia pendiente.

Un científico ruso, el presidente del Instituto Kurchátov de Moscú, Mijail Kovalchuk, ha alertado acerca de la imposibilidad de que todos los coches sean eléctricos porque habrá que triplicar la producción de energía eléctrica en el mundo.

Eso, dice, produciría lluvias ácidas, porque para producir energía eléctrica hay que quemar carbón y otros combustibles fósiles.

A pesar de que se han dado pasos importantes para sustituir a los combustibles fósiles, la humanidad todavía depende del petróleo, el carbón y el gas, para su subsistencia, y no parece que eso vaya a cambiar en muchas décadas.

La producción de energía renovable, limpia, verde, no está tan avanzada como quisiéramos, por lo que primero se deberán dar pasos en este sentido, y eso hace prohibitivo para el gran público la adquisición de los coches eléctricos, por su alto costo en el mercado.

¿Qué podemos hacer para fomentar la movilidad sostenible y la conducción con coches eléctricos?

De 1.000 millones de autos en el mundo, solo 4 millones son eléctricos y 13 millones híbridos, lo que hace muy cuesta arriba la transición de autos de combustible a eléctricos.

Por ahora, hay países que han emitido medidas para fomentar la adquisición de vehículos eléctricos. Por ejemplo, Noruega prohibió la venta de vehículos a gasolina para el 2024; India para el 2030, y Francia y Reino Unido en 2040.

Sin embargo, eso no será posible en décadas en países de América Latina donde la producción eléctrica no solo es deficiente, sino que los pobladores viven en inferioridad de condiciones, al igual que en regiones africanas.

Artículo invitado de EnergiaToday.com